De visita en el parque nacional del Teide
Un extraño pero fascinante paisaje labrado durante milenios por la lava ardiente de volcanes es lo que hoy conocemos como el parque nacional del Teide, ubicado en Tenerife. La última gran erupción que se tiene registrado en dicho lugar se remonta a 1492, justo antes del primer viaje de Cristobal Colón a tierras americanas.
El punto más elevado de este parque y de toda España, lo constituye el pico de Teide, el cual es un volcán en actividad que nos muestra su rostro más bello en época de invierno al tener una cobertura de nieve. Subir a este punto es muy sencillo ya que existe un teleférico que en tan solo 15 minutos os transporta de los 2300 msnm a los 3600 msnm. Siendo preferible que se abstenga de usarlo las personas con problemas cardiacos.
Después de la subida prosigue una caminata moderada para asomarse a la cúspide del volcán, el mismo que está formado por un antiguo cráter llamado el de la Rambleta, y que cuenta con 850 metros de diámetro. En el interior de este aparece el “pilón de azúcar”, que es el volcán en actividad y cuya altitud se encuentra en los 3718 m, la temperatura en este lugar llega a los 85º C y no es raro ver fumarolas saliendo de su pico.
Descendiendo de la cima del Teide se encuentran Las cañadas, que son planicies de tierra que en tiempos pasados fueron ricos pastizales pero que ahora por la acción volcánica son campos de lava con formas caprichosas que la naturaleza se ha encargado de esculpir. Se pueden apreciar también cuevas, como la del hielo o las de los cazadores, cuevas también formadas por el magma frío y por el inclemente sol.
La belleza y el valor del parque del Teide han llevado que el 2007 sea nombrado como patrimonio de la humidad, tal reconocimiento ha incrementado las visitas realizadas a este lugar. Que os parece, ¿se animan a conocerlo?
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